Una pasión siempre actual

A Fernando Guedes le gusta recordar al forma en que un día se sintió especialmente atraído por una parcela única del viñedo antiguo de la Quinta do Caêdo, en un Douro que desde muy pronto se acostumbró a amar. Fue amor a primera vista y, desde entonces, el sueño de producir un vino con aquellas uvas comenzó a ganar fuerza. Fruto de esta pasión siempre renovada, ahora nos llega una nueva cosecha: Legado 2012.

La fascinación de Fernando Guedes por aquel lugar tan especial de la Quinta do Caêdo, un viñedo con más de cien años, fue compartida con el equipo de enología y, en 2008, surgió el primer Legado. Símbolo del testimonio vivo del saber y el empeño, legados transmitidos de generación en generación, Legado eterniza una trayectoria que encuentra sus raíces más profundas en la belleza y la nobleza inigualables del valle del Douro, donde empezó todo.

Ahora, llega la quinta cosecha de un vino que, desde el principio, se erigió diferente y digno de los valores que concentra. Empezando por el carácter visionario del osado fundador de Sogrape, Fernando Van Zeller Guedes, y continuando en el reconocido saber de los equipos de viticultura y enología, de una empresa que se volvió una referencia mundial ineludible.

Legado 2012 fue vinificado en la bodega de la Quinta da Leda, en el Douro Superior, y está firmado por Luís Sottomayor. «Por su clase y complejidad, Legado 2012 revela el perfil y la consistencia de sus antecesores. Se afirma como un retrato legítimo del lugar que le vio nacer: un viñedo centenario único», revela Luís Sottomayor. El enólogo destaca como, de nuevo, Fernando Guedes siguió apasionadamente de cerca su producción —de la vid a la bodega—, incansable en la exigencia de una calidad superior.

En el año en el que Sogrape celebra su 75.º aniversario, este lanzamiento se presenta como un tributo más a un pasado brillante y que se perfiló como la proyección de un futuro digno de la herencia recibida.

Año vitícola 2012 El año vitícola 2012 se caracterizó por un invierno con temperaturas muy bajas y una pluviosidad prácticamente inexistente, seguido de una primavera más seca y cálida que las medias correspondientes, salvo en el mes de abril (especialmente lluvioso). Agosto y septiembre fueron particularmente secos y calurosos, lo que permitió un final de maduración muy equilibrado, del que resultaron unas uvas de una excelente calidad que, a su vez, originaron unos magníficos vinos.

Notas de cata Legado 2012 presenta un color rubí profundo. Su aroma posee una excelente complejidad, con una fuerte mineralidad, aromas de especias a canela, jengibre y pimienta, balsámicos a cedro y caja de tabaco. Complementan unas notas arbustivas, alguna salinidad y notas de madera de una excelente calidad y en perfecta integración. En la boca es elegante, pero poderoso, dueño de una notable frescura, alineada a unos taninos de gran calidad, sedosos y muy bien integrados, dotando a este vino de una gran armonía y una fuerte personalidad. El final es sumamente persistente, complejo y armonioso.

Porque el vino nace en la vid A la altura de Pinhão, en Ervedosa, Sogrape Vinhos adquirió la Quinta do Caêdo en el año 1990. De las 24 hectáreas de viñedos distribuidos por ambos márgenes de la ribera del Caêdo, cabe destacar las ocho hectáreas de viñedo antiguo. Un espectáculo inigualable de terrazas prefiloxéricas, similares a un anfiteatro, que no dejan indiferente a nadie. Un escenario aún hoy fascinante, que despertó la voluntad de Fernando Guedes de crear un vino que simbolizara su paso de testigo a las futuras generaciones.

Quinta do Caêdo Dicen que los mejores vinos nacen en la vid y, por tanto, debe hacerse todo lo posible para que su equilibrio sea el ideal. En el viñedo antiguo de la Quinta do Caêdo, una plantación con más de cien años de antigüedad, la vendimia naturalmente es manual y el tránsito de un tractor queda reducido al campo del imaginario. Porque hay viñedos así, con una personalidad propia y que deben ser cuidados. Por ello, para los trabajos de viticultura se combinan la audacia del hombre con la fuerza del animal (macho), y problema resuelto. En ocho hectáreas, con muchas vides que producen solamente uno o dos racimos, y una producción media inferior a 0,5 kg por cepa, ese equilibrio es todavía más fundamental, y todos los pasos que contribuyen a esa armonía son esenciales.

El viñedo antiguo que fascinó a Fernando Guedes disfruta de una exposición solar privilegiada, la ponente, con un sol abundante y generoso. Las cepas, también de los tiempos de los antiguos, incluyen las clásicas Touriga Franca y Touriga Nacional, pero en un reciente trabajo de identificación sobre el terreno se obtuvieron nombres como Rufete, Tinta Amarela, Sousão, Tinta da Barca, Tinta Roriz, Tinto Cão o Donzelinho.

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